- Quintero y Mejía Zepeda: el dúo dinámico…
- Quintero y los “piratas”…
- Quintero y su padrino AMLO…
- Quintero y las promesas…
- Quintero y las placas clonadas…
- Quintero y el tercer piso de Setravi…
El secretario de Transportes y Vialidad (Setravi), Armando Quintero Martínez, está que se le cuecen las habas por ser el candidato a jefe de gobierno de la Ciudad De México en 2012. En realidad este hombre sólo ofrece algo que lo distingue del resto de sus compañeros de partido: un historial negro. Quintero Martínez tiene y mantiene un “liderazgo” basado en la oferta y la demanda: “te entrego tantos juegos de placas de taxis o microbuses y me sirves de borrego para hacer bola en mítines, manifestaciones y plantones”, amén de las casi cuatro mil placas clonadas que canalizó a muchos de sus “seguidores”. Exactamente eso fue lo que hizo el pasado domingo en el Zócalo de la Ciudad de México, con motivo de la reaparición de su padrino Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en el corazón capitalino: acarreó a cerca de 600 cuadrúpedos lanudos. ¿Ese es su capital humano?, porque de ser así, pues es una borregada muy efímera, pero al mismo tiempo muy flaca: “la caballada está flaca”, dijo en su momento el casi inmortal líder de la CTM, Fidel Velázquez.
Pero… ¿cómo es que se prepara a este rebaño de borregos? Los miércoles y los jueves se dan cita en un local que se encuentra ubicado en la calle Cristóbal Colon, colonia La Purísima, en la peligrosísima delegación Iztapalapa, inmueble que sirvió de casa de campaña a la otrora candidata perdedora a delegada por el PRD, Clara Brugada, y quien finalmente fue beneficiada por un fallo nauseabundo del perredismo más retrógrada de esta ciudad, aunado a la presión política que ejerció AMLO . Ahí se dan cita nada más y nada menos que prohombres de la talla de Armando Aranda, Antonio Valencia y Adalberto Aguilar. Se trata de líderes de taxis irregulares, mejor conocidos en el ambiente del volante como “piratas”. ¿Qué quién los atendió?, pues la señora Maribel Mejía Zepeda, directora Territorial de Aculco, en la Delegación Iztapalapa, ¡por supuesto! Esta señora tiene otra característica que la hace superpoderosa: es esposa de Armando Quintero Martínez… ¡Bien… muy bien! Entre la borregada que arrea el dúo Quintero-Mejía, también se encuentra nada más y nada menos que Armando Aranda, de la organización “3 Ases” y “Centauros”, y Hugo Santillán, jefazo de taxis en la estación del Metro Constitución de 1917. Claro, en la misma tesitura está Francisco de la Cruz del “Campamento 2 de Octubre”. Y para que no digan que no se las pueden, personal de la delegación Iztapalapa también fue acarreada –obligada, pues- al evento de AMLO…
Así se mueve Quintero Martínez… así se mueve Mejía Zepeda. En la aguda querencia por llegar a ser el mero-mero de la capital del país, el aún titular de la Setravi promete y se compromete a “ayudar” a taxistas y microbuseros “piratones” y legales, y les afirma que les dará muchas placas, muchas rutas y muchas bases, y que por el Metrobús ni se preocupen
Pero este oscuro negocio no es nuevo. Desde que era delegado de Iztacalco ya lo venía realizando. Se comprometió por doquier con líderes de taxis piratas, como los famosos “Panteras” y “Club 32”. Desde entonces contaba con el apoyo incondicional de un hombrecillo medio raro con cabellera tipo afro y cutis percudido: su nombre es Luis Bravo Pérez, y entre el perredismo se le conoce con el alias del Tibiri-Tabara. Todas estas organizaciones de choferes proliferaron desde que Quintero Martínez se desempeñaba como jefe delegacional. Al llegar a Setravi las arropó y protegió.
Muchos taxis de “cuello blanco” recorren las arterias de la Ciudad de México. Cualquiera hijo de vecina que vea las placas de esos autos jurará por la “Santísima Trinidad” y los “clavos de Cristo” que se trata de láminas normales, oficiales. ¡Nada más lejano que eso! Se trata de placas de taxis duplicados y hasta triplicados, láminas que salen de la dirección de Transporte Público Individual de Pasajeros, cuyo titular es Víctor Manuel Ramírez Resendiz, exactamente del tercer piso de la Setravi. Los concesionados o beneficiados no se dan cuenta del fraude, sino hasta pasados cuatro años, al concluir sus pagos de placas a los líderes que sirvieron de intermediarios. De la misma manera, a estos “líderes” se les ha prometido que los Inspectores conocidos como “Dantes” serán exterminados y, por ende, los ases del volante puedan trabajar a sus anchas a favor de Quintero Martínez, ya que, además, las personas que ocupen el cargo de inspectores no sabrán que existen. Tardarán tiempo en darse cuenta de todo el mugrero que existe en la Setravi, pero ya será demasiado tarde…
Buenas noches… ¡Buena suerte!
ciudadcapital01@gmail.com











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